La colaboración entre Cuidados Paliativos y Unidades de Dolor, clave en el abordaje del paciente terminal

A pesar de que las labores de las unidades de dolor (UD) y las de cuidados paliativos (CP) son diferentes y diferenciadas, el tándem entre ambas es fundamental para el buen abordaje y asistencia del paciente. Es una de las conclusiones que se desprenden de la mesa “Cuidados Paliativos y Unidades del Dolor: dos aliados inseparables”, celebrada hoy en el marco del X Congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED) y XI Reunión Iberoamericana del Dolor, que tiene lugar en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Granada hasta el sábado

En el caso de las UD, éstas surgen de la necesidad de proporcionar una asistencia integral al enfermo con dolor. Este tratamiento va encaminado no solo a disminuir el dolor, sino también a mejorar la funcionalidad del enfermo para lograr una mejor calidad de vida. Por su parte, las unidades de CP están diseñadas para proporcionar bienestar y soporte a los pacientes y sus familiares en las etapas finales de una enfermedad terminal. Procuran que los enfermos se encuentren conscientes y libres de dolor, con los síntomas bajo control, de tal forma que sus últimos días puedan discurrir con dignidad, en su casa y rodeados de la gente que les quiere. En España existen distintos tipos de organización tanto en las UD como de CP. Normalmente, las UD dependen de los servicios de Anestesia y, en muchos casos, las de CP dependen de Medicina Interna o de Oncología. Es más, en algunos hospitales, como Virgen de las Nieves de Granada o el Hospital Universitario de Salamanca, ambas unidades se encuentran integradas. A pesar de esto, el Dr. Francisco Vara, jefe de Servicio del Centro Regional de Cuidados Paliativos y Tratamiento del Dolor del Hospital Universitario de Salamanca (Los Montalvos), considera que “a pesar de que la experiencia de estos dos hospitales es altamente satisfactoria y ha permitido mejorar la calidad de la asistencia y la atención continuada, los campos de actuación son absolutamente independientes, por lo que lo ideal es que estuvieran coordinadas”. No hay que olvidar que “comparten objetivos comunes en bastantes campos de actuación, pero el más importante de todos es el abordaje integral del enfermo y su familia” añade el especialista.

De hecho, y según los expertos, uno de los síntomas más comunes y que más limitan la calidad de vida de los enfermos terminales es el dolor. Este problema va a estar presente en el 80% de los pacientes en algún momento, y un 20% va ser muy difícil de controlar. “El trabajo conjunto entre las dos unidades debe producirse a lo largo de todo el proceso, pero se hace imprescindible cuando nos encontramos ante un dolor de difícil control”, asegura el doctor Vara. En ocasiones, el equipo de CP tiene que desarrollar parte de su trabajo en el domicilio del paciente, apoyando y dando soporte a profesionales de Atención Primaria. Es en esos casos cuando la coordinación con las UD se hacen imprescindibles para poder garantizar una continuidad asistencial.

Aunque no existe ningún registro nacional de enfermos atendidos en unidades de dolor, se estima que apenas 800.000 pacientes son atendidos en las 183 unidades que existen en nuestro país, lo que supone un 13% del total de personas que padecen esta patología en España.

En cuanto a las UCP, existen en nuestro país 420 equipos, de los que 166 son de soporte domiciliario, 59 de soporte hospitalario, 37 mixtos, 34 unidades hospitalarias de agudos, 76 en hospitales de crónicos, y 31 equipos de atención psicosocial. Se calcula que un 60% de los 250.000 enfermos que necesitan cuidados paliativos son atendidos por estas unidades.

El dolor oncológico, a debate

Según los expertos reunidos en la mesa “¿Tratamos bien el dolor oncológico?”, hasta el 75% de los pacientes oncológicos pueden sufrir dolor a lo largo del proceso de su enfermedad, pero estas cifras varían considerablemente dependiendo del tipo de tumor y del estadio de la enfermedad. En fase terminal, por ejemplo, el cien por cien de los pacientes lo padece. “Solamente el 34% de los pacientes oncológicos refieren  sentirse aliviados del dolor que sufren; el resto no lo tiene bien tratado o controlado”, afirma la doctora Ana Mañas, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital La Paz, de Madrid.

Hasta en el 20% de los pacientes con dolor oncológico no está controlado este problema por diferentes razones, ya sea porque no se alivian con opioides o porque no toleran bien la medicación, provocándoles efectos secundarios. Los principales síndromes dolorosos que presentan un control más difícil son: metástasis óseas, plexopatías, lumbosacra, poli neuropatías y afecciones viscerales.

El dolor oncológico tiene unas características determinadas que lo hacen diferente del resto, según comenta la experta. “El tipo de dolor que sufren los pacientes con cáncer es basal -mantenido durante un periodo de más de 12 horas- e irruptivo -en picos-. Por lo tanto, el tipo de tratamiento debe ser multidisciplinar y contemplar diferentes estrategias: desde los medicamentos opioides, pasando por las técnicas analgésicas,  hasta la radioterapia”, asegura.

La formación, clave en el abordaje del dolor

Hoy también se han reunido en la mesa “Distintas visiones de la formación en las actuales sociedades del dolor” tres importantes entidades fuertemente comprometidas con la formación en dolor: IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor), EFIC (Federación Europea de Asociaciones para el Estudio del Dolor) y FEDELAT (Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor). Todas ellas han expuesto, a través de sus representantes, las diversas estrategias educativas que tienen en marcha, haciendo especial hincapié en la influencia positiva que se espera de todas ellas en el futuro de cara a alcanzar dos objetivos fundamentales: la excelencia en el abordaje del dolor y la integración de esta disciplina en los programas formativos de las universidades.

El doctor Antonio Montero, jefe del Servicio de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor del Hospital Universitario Arnau de Vilanova, en Lérida, y moderador de la mesa, se ha mostrado preocupado por el presente y futuro del tratamiento del dolor. Por un lado, “la falta de formación de muchos profesionales hace que el diálogo con las administraciones sanitarias sea difícil para conseguir su implicación”, explica. Por otro lado, “la acreditación de unidades de dolor en España ha venido valorando más su estructura, personal y carácter multidisciplinario que la capacidad investigadora y formativa de las mismas”. En este contexto, el experto ha hecho un llamamiento para que la medicina del dolor sea incluida en el pregrado de las universidades y se convierta en una subespecialidad o en un área de capacitación.

El doctor Hans Kress, presidente de EFIC, ha dicho que la mejor práctica clínica en el abordaje del dolor “es el mejor argumento” para lograr el reconocimiento de la medicina del dolor en Europa y se ha mostrado optimista al respecto. Con respecto a la actual situación de crisis económica, considera que “no tiene por qué repercutir negativamente en los programas educativos, pues está ampliamente demostrado que dichas estrategias formativas producen importantes beneficios”, afirma. “Es mucho más importante centrarse en la concienciación de los profesionales, las administraciones sanitarias y la sociedad en general”. Entre las numerosas iniciativas desarrolladas por EFIC, el experto ha destacado el simposio “Social Impact of Pain”, desarrollado en colaboración con Grünenthal.

Puedes acceder al programa completo del X Congreso Nacional de la SED y la XI Reunión Iberoamericana del Dolor en la página web: http://www.sedgranada2013.es/

Sobre la Sociedad Española del Dolor (SED)   

La Sociedad Española del Dolor (SED) es una asociación profesional, multidisciplinar y sin ánimo de lucro, fundada en junio de 1990 con la intención de promover trabajos científicos sobre los mecanismos y el tratamiento del dolor, sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática y fomentar la mejora constante en la valoración y la terapia de los pacientes que sufren dolor.

La SED es un capítulo de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (International Association for the Study of Pain, (IASP) , así como un capítulo de la Federación Europea de Sociedades del Dolor (EFIC), que a su vez son referencia para temas de dolor en la Organización Mundial de la Salud.

En la SED se integran profesionales de distintas especialidades y grados, en su gran mayoría médicos. También forman parte de esta asociación otros profesionales no médicos, como farmacólogos, psicólogos y diplomados de enfermería.

Fuente: NoticiasMedicas.es