La Universidad de Pittsburgh investiga la relación entre cuidados paliativos y mejora de la calidad de vida

En ocasiones, los cuidados paliativos se perciben como un estigma para los pacientes al final de la vida y sus cuidadores. Sin embargo, expertos han demostrado que la atención sanitaria por parte de los profesionales, especialistas o no en la materia, está directamente relacionada con una mejora en la calidad de vida de los enfermos y la reducción de los síntomas.
Estos cuidados se centran en proporcionar alivio, al margen del diagnóstico.
Según una investigación realizada por la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), existen tres resultados vinculados a la filosofía e implantación de los cuidados paliativos: la calidad de vida de los pacientes, la carga de síntomas y la supervivencia.
La base de estas conclusiones se encuentra en la revisión sistemática de 43 ensayos de intervenciones que incluyen a 12.731 adultos con enfermedades graves y a 2.479 cuidadores en el entorno de sus familias.
El experto Dio Kavalieratos, profesor asistente de Medicina en la Sección de Cuidados Paliativos y Ética Médica en la División de Medicina Interna General y artífice del estudio constata que “la calidad de vida y los síntomas de las personas mejoraron en el periodo más difícil de sus vidas”.
Kavalieratos añade que “históricamente, los paliativos se han enfocado a las personas con cáncer, pero son necesarios y eficaces en cualquier persona con una enfermedad grave, ya sea cáncer, insuficiencia cardiaca o fibrosis quística
De estos resultados no sólo se desprende la satisfacción del paciente, sino también de los cuidadores. Se concluye, por tanto, que la atención paliativa se relaciona con mejoras en la planificación previa del cuidado, el estado de ánimo de paciente y cuidador, con una menor utilización de la asistencia médica y un menor gasto en atención en Salud.
En España se estima que, cada año, unos 125.000 pacientes necesitan cuidados paliativos especializados al final de la vida, ya que el 60 por ciento puede presentar dolor, convirtiéndose en severo en un 35 por ciento de los casos.
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Foto: helfensalud.com
Slide: christusmuguerza.com.mx

SATSE denuncia que no hay cuidados paliativos en el sur de la provincia de Córdoba

Redacción
CABRA. El Sindicato Profesional de Enfermería SATSE denuncia que desde el pasado 24 de abril no existen Cuidados Paliativos en el Sur de la Provincia de Córdoba, por lo que la Administración sanitaria incumple el Plan Andaluz de Cuidados Paliativos, concretamente el articulo 20 del Estatuto de Autonomía de Andalucía que dice “todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y tratamientos paliativos integrales y a la plena dignidad en el proceso de la muerte”; Incumple el articulo 22 del estatuto de autonomía que dice “Los pacientes y usuarios del sistema andaluz de salud tendrán derecho a los cuidados paliativos”.
Indicando SATSE que los recortes ya no respetan “ni los derechos en el último tramo de la vida de las personas, siendo esta una etapa especial y cargada de significado, como indica la propia Consejera de Salud en la portada del plan andaluz de cuidados paliativos que hoy se incumple”. La atención sanitaria a los pacientes en situación terminal y a sus familiares, que es una prioridad social, no tiene la misma escala de valoración en el Servicio Andaluz de salud, expone SATSE, ya que mientras la ratio a seguir nos indica la necesidad de dotar un equipo de cuidados paliativos por coda 100.000 habitantes, el área sanitaria sur de Córdoba que atiende a 270.000 habitantes y debiera de disponer de tres equipos, solo dispone hoy de medio equipo desestructurado.
Cada equipo de Cuidados Paliativos, suelen estar dotados de una Enfermera, un Médico y un Psicólogo. Pero el del Infanta Margarita no cuenta con Enfermera, pese a que los cuidados paliativos los realiza este profesional, recordando SATSE que “cuidar” es función exclusiva de los profesionales de Enfermería según establece la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que en su Articulo 7.2.a, dice “Corresponde a los profesionales de Enfermería la dirección, evaluación y prestación de los cuidados” ; por lo que con todo el respeto a la atención integral y multidisciplinar prestada por el equipo que formamos con nuestros compañeros Facultativos y Psicólogos en este campo profesional y que son necesarios para una actuación global en la difícil situación del paciente terminal y su familia, Una unidad de cuidados paliativos sin Enfermera no solo pierde una de sus tres columnas, sino la del profesional que le da el nombre de “cuidados” y quién más cerca está del paciente.

Fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990, quién dictó que para el alivio del sufrimiento son esenciales establecer pilares fundamentales para el desarrollo de programas de cuidados paliativos. Posteriormente la recomendación 1418(1999) del Comité de Ministros del Consejo de Europa hacía énfasis en la necesidad de reconocer y proteger el derecho a los cuidados paliativos. La recomendación Europea , 24 (2003),. Destaca la responsabilidad de los Gobiernos y Administraciones Públicas de unos cuidados paliativos accesibles. Y el actual plan andaluz de cuidados paliativos data de 2008. Denunciando SATSE que pese a semejante marco de derechos del paciente estamos como estamos.

El perfil del paciente con necesidades de cuidados paliativos, informa el Sindicato de Enfermería, o la población diana de este servicio asistencial, son pacientes con cáncer, insuficiencia cardiaca, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, EPOC, Parkinson, Alzheimer, SIDA, y otros procesos en estado terminal que requieran dignificar fases agudas de cualquier proceso patológico.
Finaliza SATSE exigiendo no solo la contratación de una Enfermera, sino la creación de tres equipos, como ya denunció hace dos años, apuntando directamente a la creación del Área Sanitaria Sur de Córdoba como causa responsable de la situación actual, embarcada la Dirección en una obsesiva y permanente situación de recortes a costa del paciente y de los profesionales.

Fuente: elcorreodecabra.com

Un 20% de los pacientes ingresados en grandes hospitales precisan cuidados paliativos

Un 20 por ciento de los pacientes ingresados en grandes hospitales precisan cuidados paliativos, según ha asegurado el director de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Sant Pau de Barcelona, Antonio Pascual, durante su participación en un curso organizado por la Universidad de La Coruña y promovido por la Dirección de Asistencia Santaria del Sergas.

Allí, el experto ha recordado que este tipo de asistencia integral al final de la vida habitualmente se ha centrado en hospitales socio-sanitarios o de media-larga estancia. “Existen numerosas evidencias científicas del importante alivio ofrecido por los equipos de cuidados paliativos tanto en el domicilio como en el hospital”, ha señalado para recordar que la Sociedad Europea de Cuidados Paliativos “recomienda que existan entre 80-100 camas de cuidados paliativos por cada millón de habitantes, un equipo domiciliario por cada 100.000 habitantes y un equipo paliativo en cada hospital con más de 250 camas”.

De hecho, la Estrategia en Cuidados Paliativos del Sistema Nacional de Salud estima que entre el 50 por ciento 65 por ciento de las personas que fallecen en España necesitarán cuidados paliativos. “Todos los profesionales que atienden a estos pacientes tanto en Atención Primaria como en hospitales deben estar preparados para ofrecer estos cuidados”, ha destacado Pascual.

Además, ha proseguido, en situaciones de complejidad deben intervenir los equipos específicos de cuidados paliativos. La complejidad viene determinada fundamentalmente por situaciones clínicas difíciles como dolores y otros síntomas intensos, urgencias, crisis de angustia existencial, dificultades para el cuidado familiar o conflictos éticos.

Asimismo, durante la reunión ha intervenido el coordinador de la Estrategia Balear de Cuidados Paliativos y coordinador del Grupo de Espiritualidad de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), Enric Benito, quien ha asegurado que el modelo biomédico que predomina en la atención sanitaria en general, e “impregna” también los cuidados paliativos, se ha centrado fundamentalmente en los aspectos orgánicos de la enfermedad y sólo recientemente está apareciendo un interés creciente por explorar y atender las dimensiones subjetivas del proceso de enfermar y de morir.

“El ‘dolor total’ o sufrimiento, tiene aspectos que no pueden ser tratados y aliviados con los fármacos habituales. El dolor y el sufrimiento nos demandan aproximaciones e intervenciones completamente diferentes. El cambio más importante es descubrir que ante el sufrimiento no hay que actuar, no es algo que podamos resolver con un tratamiento, no responde a la categoría de los problemas”, ha señalado Benito.

Dicho esto, ha destacado la necesidad de que en el entorno de los cuidados paliativos se traten a las personas desde una perspectiva “integral”, facilitando las condiciones necesarias para que intentar que el final de la vida sea “sin dolor” y sin “miedo”.

Fuente: Europapress.es

“Los cuidados paliativos son un derecho que debe ser atendido”

Ricardo Martínez Platel. Madrid
“Más del 50 por ciento de los pacientes no están informados convenientemente acerca del diagnóstico de la enfermedad en fase avanzada” según destaca Javier Rocafort, director Asistencial del Hospital Centro de Cuidados Laguna. Este es uno de los motivos que les ha llevado a organizar la jornada ‘Reflexiones éticas en la práctica clínica: Toma de decisiones en Cuidados Paliativos y Alzheimer’ que se celebra este miércoles

Javier Rocafort, director Asistencial del Hospital Centro de Cuidados Laguna, y Encarnación Pérez Bret, coordinadora de la jornada.

La coordinadora de la cita, Encarnación Pérez Bret, subraya la relevancia del papel de las voluntades anticipadas en la toma de decisiones frente a la enfermedad. Aunque, “no hay estudios lo suficientemente perfilados en este ámbito,  el dato que se maneja es que hay unas 100.000 voluntades anticipadas registradas en una población de alrededor de 47 millones, por lo que no se llega al 4 por ciento”, apunta Pérez Bret.

Sin embargo, como explica la coordinadora de la jornada “en cuidados paliativos somos partidarios de la toma de decisiones in situ, porque es lo que otorga mayor beneficio al paciente. Se le plantea el problema, las posibles soluciones y nos ajustamos a la que es más acorde con su parecer. Ante estas situaciones, vemos que indicación clínica es la adecuada y tratamos de avalar cuál es la mejor y advertir de los problemas o efectos secundarios que pudieron surgir”.

Encarnación Pérez Bret  comenta que los profesionales “somos partidarios de prever este tipo de situaciones, porque muchos de estos problemas se pueden atisbar. Entonces se le puede plantear al paciente si en algún momento, llegado un punto determinado, qué es lo que le gustaría que se hiciera”. Aunque el testamento vital es una solución a los posibles conflictos que puedan surgir, Pérez Bret  entiende que “las personas cambiamos mucho de opinión. En ocasiones, es muy diferente tomar decisiones en frío y en un estado de salud óptimo a cuando uno está enfermo. Muchas veces las personas se adaptan a las circunstancias y valoran pequeñas cosas. Está bien dejar claras las voluntades anticipadas, pero las perspectivas cambian”.

Una de las medidas que quedaron aparcadas con el adelanto electoral que supuso la llegada del Partido Popular al Gobierno fue una ley sobre la atención al final de la vida.  Pérez Bret ha comentado a Redacción Médica que “según nos han informado, el Ministerio trabaja en una ley de cuidados paliativos. Sería importante que se trabaje en la cartera de servicios y que todos los enfermos que los precisen tuvieran esa atención. Ahora mismo esto no ocurre. En este momento hay 250.000 pacientes que necesitan cuidados paliativos, 125.000 de forma específica, y se llega solo a 60.000. Los cuidados paliativos son un derecho que debe ser atendido. En esa norma también debería figurar la formación de los profesionales, porque ahora mismo no hay nada que regule este aspecto y ello obliga a que cada uno intente buscar su mejor preparación, pero no hay una exigencia de que una plaza laboral esté ocupada por alguien bien preparado”.

Fuente: Redaccion Medica

Opinion: Cuidados paliativos: ¿para todos?, ¿para cuándo?

Por Álvaro Gándara del Castillo, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos

Hace ya más de 25 años que lo pioneros en una nueva disciplina llamada Cuidados Paliativos volvieron a España, tras formarse en otros países. Los Gómez Sancho, Sanz Ortiz, Gómez Batiste, Porta, Núñez Olarte y otros muchos más, que espero no se molesten por no citarlos, nos transmitieron su experiencia y su conocimiento, y crearon las primeras unidades de Cuidados Paliativos. Fueron tiempos intensos, apasionantes y en los que, gracias a su empuje, se fueron construyendo los cimientos de un edificio que ha ido creciendo hasta la actualidad, a veces de forma un tanto desordenada, a veces demasiado lenta, pero al fin y al cabo creciendo.

Pero el edificio, valga el símil, no está terminado. Hacen falta muchos detalles, algunos muy importantes. En primer lugar, después de tanto tiempo, los profesionales que se dedican a los cuidados paliativos no tienen una acreditación reglada. En los países donde los cuidados paliativos están mejor implantados, existe una especialidad, o al menos, una subespecialidad. Esto es absolutamente necesario y urgente, pues es la única forma de garantizar que los cuidados paliativos sean dados por lo mejores profesionales. Y no basta con acreditar sólo a los médicos, sino a todas las profesiones que integran a los equipos. Trabajar con ellos es lo que ha distinguido siempre a esta disciplina sobre otras. En fechas próximas, el Gobierno va a sacar a la luz el nuevo decreto de troncalidad médica, y en el último anteproyecto, los cuidados paliativos no estaba contemplados en él. Sería un grandísimo error; hay cientos de profesionales a los que su precariedad laboral está unida a la falta de reconocimiento y acreditación. Conozco casos de plazas asociadas a urgencias, otras a medicina interna; este disparate sólo puede ser reparado con el Área de Capacitación Específica.

Pero existen muchas más deficiencias. Otra muy acusada es la de la falta de uniformidad en la formación de grado. En los países anglosajones, los cuidados paliativos forman parte de la formación, como asignatura troncal y obligatoria, en todas las carreras de las profesiones relacionadas (enfermería, medicina, trabajo social, psicología, etc). ¿Por qué no aquí? Me temo que nuestros mejores aliados no son precisamente los decanos y claustros de la Universidad Española, muy poco amiga de innovaciones. Mientras no garanticemos que todo futuro profesional de la salud tenga unos conocimientos básicos sobre la filosofía paliativa, el afán curativo se seguirá imponiendo y transmitiendo. En una sociedad con cada vez mayor cantidad de personas mayores, con una mayor supervivencia, pero con mayor morbilidad asociada, no nos podemos poner una venda en los ojos y negar la realidad del nuevo paradigma sanitario.

¿Y cómo se podría solucionar esto? Con la promulgación de una Ley Nacional de Cuidados Paliativos, necesaria y urgente. No se trata de legislar sobre muerte digna, o en contra de la eutanasia. Se trata de legislar sobre la garantía de que vamos a poder atender mejor a nuestros enfermos al final de la vida. Los cuidados paliativos ahorran dinero al sistema público de salud; hay sobrada evidencia científica que así lo demuestra, restando así argumentos a los actuales responsables de la política sanitaria sobre los necesarios recortes en la sanidad.

La futura Ley debería contemplar la identificación de todas las profesiones implicadas y reconocidas por la comunidad científica internacional, la formación de grado o de postgrado de dichas profesiones, y desde luego, la acreditación oficial. Sólo así tendremos la garantía de que nuestros mayores van a ser atendidos por los mejores expertos en cuidados paliativos, como ya ocurre en el resto de las especialidades. Los cuidados paliativos son ya un derecho reconocido por el Consejo de Europa, la OMS y también por el Sistema Nacional de Salud de España, al estar perfectamente reflejado en la cartera de servicios tanto de primaria como de especializada. Así pues, dicha ley no debe sino garantizar dicha prestación, que por desgracia hoy en día no está cubierta en casi un 40 %. Hacen falta más de 300 equipos, muchos de ellos domiciliarios, que garanticen la posibilidad de que los pacientes, si así lo desearan, puedan seguir su proceso en el domicilio y fallecer en él.

Señores gobernantes: por favor, créanme. No se trata de gastar, sino de invertir. No se trata de muerte digna, sino de calidad de vida. Los cuidados paliativos han demostrado eficiencia y eficacia. Pregunten a las miles de familias que han tenido el privilegio de que sus pacientes fueran atendidos por equipos de paliativos en su enfermedad avanzada; pero también pregunten a los que no tuvieron esa suerte. Como decía el viejo anuncio televisivo, “busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo”.

Fuente: Redacción Médica