SATSE denuncia que no hay cuidados paliativos en el sur de la provincia de Córdoba

Redacción
CABRA. El Sindicato Profesional de Enfermería SATSE denuncia que desde el pasado 24 de abril no existen Cuidados Paliativos en el Sur de la Provincia de Córdoba, por lo que la Administración sanitaria incumple el Plan Andaluz de Cuidados Paliativos, concretamente el articulo 20 del Estatuto de Autonomía de Andalucía que dice “todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y tratamientos paliativos integrales y a la plena dignidad en el proceso de la muerte”; Incumple el articulo 22 del estatuto de autonomía que dice “Los pacientes y usuarios del sistema andaluz de salud tendrán derecho a los cuidados paliativos”.
Indicando SATSE que los recortes ya no respetan “ni los derechos en el último tramo de la vida de las personas, siendo esta una etapa especial y cargada de significado, como indica la propia Consejera de Salud en la portada del plan andaluz de cuidados paliativos que hoy se incumple”. La atención sanitaria a los pacientes en situación terminal y a sus familiares, que es una prioridad social, no tiene la misma escala de valoración en el Servicio Andaluz de salud, expone SATSE, ya que mientras la ratio a seguir nos indica la necesidad de dotar un equipo de cuidados paliativos por coda 100.000 habitantes, el área sanitaria sur de Córdoba que atiende a 270.000 habitantes y debiera de disponer de tres equipos, solo dispone hoy de medio equipo desestructurado.
Cada equipo de Cuidados Paliativos, suelen estar dotados de una Enfermera, un Médico y un Psicólogo. Pero el del Infanta Margarita no cuenta con Enfermera, pese a que los cuidados paliativos los realiza este profesional, recordando SATSE que “cuidar” es función exclusiva de los profesionales de Enfermería según establece la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que en su Articulo 7.2.a, dice “Corresponde a los profesionales de Enfermería la dirección, evaluación y prestación de los cuidados” ; por lo que con todo el respeto a la atención integral y multidisciplinar prestada por el equipo que formamos con nuestros compañeros Facultativos y Psicólogos en este campo profesional y que son necesarios para una actuación global en la difícil situación del paciente terminal y su familia, Una unidad de cuidados paliativos sin Enfermera no solo pierde una de sus tres columnas, sino la del profesional que le da el nombre de “cuidados” y quién más cerca está del paciente.

Fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990, quién dictó que para el alivio del sufrimiento son esenciales establecer pilares fundamentales para el desarrollo de programas de cuidados paliativos. Posteriormente la recomendación 1418(1999) del Comité de Ministros del Consejo de Europa hacía énfasis en la necesidad de reconocer y proteger el derecho a los cuidados paliativos. La recomendación Europea , 24 (2003),. Destaca la responsabilidad de los Gobiernos y Administraciones Públicas de unos cuidados paliativos accesibles. Y el actual plan andaluz de cuidados paliativos data de 2008. Denunciando SATSE que pese a semejante marco de derechos del paciente estamos como estamos.

El perfil del paciente con necesidades de cuidados paliativos, informa el Sindicato de Enfermería, o la población diana de este servicio asistencial, son pacientes con cáncer, insuficiencia cardiaca, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, EPOC, Parkinson, Alzheimer, SIDA, y otros procesos en estado terminal que requieran dignificar fases agudas de cualquier proceso patológico.
Finaliza SATSE exigiendo no solo la contratación de una Enfermera, sino la creación de tres equipos, como ya denunció hace dos años, apuntando directamente a la creación del Área Sanitaria Sur de Córdoba como causa responsable de la situación actual, embarcada la Dirección en una obsesiva y permanente situación de recortes a costa del paciente y de los profesionales.

Fuente: elcorreodecabra.com

Cerca de 150 profesionales debaten en Almería los avances en cuidados paliativos

Desde este miércoles y hasta el viernes, Almería acoge el XI Congreso de la Sociedad Andaluza de Cuidados Paliativos que se celebra con carácter bianual y será inaugurado por el delegado territorial de Salud y Bienestar Social, Alfredo Valdivia. Cerca de 150 profesionales de toda Andalucía participarán durante tres jornadas en diversas mesas redondas de trabajo y debate, en las que se abordarán las principales novedades en el ámbito de la medicina paliativa.

El simposio arranca con la conferencia inaugural, pronunciada por el responsable del Servicio de Oncología y Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, Jaime Sanz, titulada Algunos ajustes en el Cuidado del Final de la Vida.

Las sesiones de trabajo se iniciarán el 11 de abril, con una mesa primera mesa redonda, sobre Oncología, moderada por el director de la Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Hematología del Complejo Hospitalario Torrecárdenas, Antonio Gracia. En ella se abordarán los últimos avances en Oncología Radioterápica Paliativa, fármacos para el tratamiento paliativo de los pacientes oncológicos o los cuidados paliativos en Oncohematología.

La segunda mesa de debate se centrará en los avances en la atención paliativa de pacientes no oncológicos. Con la moderación del jefe sección de Medicina Interna del Complejo Torrecárdenas, Lucas Ruiz, se analizará la atención a pacientes afectados por demencias y otras afecciones degenerativas en fases avanzadas.

Por la mañana se celebrarán otras dos mesas redondas, una sobre la interacción entre atención primaria y la atención paliativa domiciliaria y otra sobre la labor de los profesionales de Enfermería y su papel en la aplicación de terapias complementarias. En la sesión de tarde se desarrollarán dos nuevas sesiones de trabajo, una primera centrada en la labor de los voluntarios y la segunda sobre el papel de la atención psicosicial.

El programa científico continuará el próximo viernes, 12 de abril, con la conferencia del presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Álvaro Gándara y dos nuevas mesas redondas sobre la investigación en el ámbito de la Medicina Paliativa y los programas de trabajo, como el nuevo Programa Andaluz de Cuidados Paliativos.

Atención Integral al paciente y su familia
La Unidad de Medina Paliativa del Complejo Hospitalario Torrecárdenas está integrada en la UGC de Medicina Interna del Centro. Ofrece tanto atención en hospitalización, como en consultas externas y domiciliaria, a través del equipo mixto de soporte de Cuidados Paliativos, que desarrolla su labor en colaboración con el Distrito Sanitario Almería. Sus profesionales desarrollan su labor en el Hospital Torrecárdenas y en el Hospital Cruz Roja de la capital. Cada año atiende a una media de 725 pacientes nuevos, en su inmensa mayoría enfermos oncológicos, aunque también ofrecen asistencia a personas afectadas por otros procesos, como enfermedades neurológicas degenerativas, demencias en fase terminal o insuficiencias orgánicas avanzadas.

A través de ella se ofrece una atención integral, tanto al paciente como a su familia. El responsable de esta unidad, José Cristóbal Caparrós, señala que “atendemos las necesidades del paciente, tanto desde el punto de vista físico, como psicológico, social o espiritual, entendiendo este último aspecto no solo desde el ámbito religioso, sino también desde el de la trascendencia del ser humano”.

Sus profesionales prestan apoyo específico a la familia y especialmente a las personas cuidadoras de los pacientes a los que atienden, ya que ellas son quienes sufren en mayor medida la evolución del enfermo. “Hay que explicarles cual es la situación del paciente y su evolución y tratar de que vayan comprendiendo lo que le ocurre a su familiar o a la persona a su cuidado”, explica el responsable de la unidad.

El equipo de psicólogos de la unidad de Medicina Paliativa atiende las necesidades de los pacientes, pero también de los familiares y de los propios profesionales. En el caso de la familia, se trata de prevenir la aparición del ‘duelo patológico’ y se ofrece atención a aquellos familiares que lo sufren. También se ofrece atención a los profesionales de la unidad, que por las características especiales de los pacientes a los que atienden, enfrentándose a diario a la atención de las personas en el final de su vida, pueden desarrollar el denominado Síndrome del Quemado.

En esta unidad trabajan tres facultativos, siete enfermeras, ocho auxiliares de enfermería y cuatro psicólogos. En esta plantilla se incluyen quienes atienden la atención domiciliara a través del equipo mixto de soporte, puesto en marcha en 2011 y a través del que se ofrece asistencia directa durante periodos de tiempo variables, en función de la complejidad de cada caso, así como la prestación de ayuda puntual y un seguimiento de la asistencia, además de una asesoría telefónica tanto a pacientes como familiares y profesionales. También trabajan en estrecha coordinación con los trabajadores sociales del sistema sanitario público, para atender las necesidades que en este ámbito puedan tener los pacientes.

Ley Muerte Digna
Andalucía fue la primera comunidad autónoma en regular los derechos y garantías de los pacientes terminales así como las obligaciones de los profesionales que les atienden, a través de la Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de las Personas en el Proceso de la Muerte, conocida como Ley de Muerte Digna.

La norma reconoce el derecho de los ciudadanos andaluces a declarar su voluntad vital anticipada, que deberá respetarse tal y como se establece en el Estatuto de Autonomía. Asimismo, reconoce el derecho a recibir, o no, si así lo desea el paciente, información clínica veraz y comprensible sobre su diagnóstico, con el fin de ayudarle en la toma de decisiones.

También se regula el derecho del paciente a recibir tratamiento para el dolor, incluyendo la sedación paliativa y cuidados paliativos integrales en su domicilio siempre que no estén contraindicados. La persona afectada podrá igualmente rechazar o paralizar cualquier tratamiento o intervención, aunque ello pueda poner en peligro su vida.

Fuente:Almeria360

Legalizar la eutanasia, lejos del interés médico

   Dentro de la profesión la despenalización de la eutanasia está lejos de ser un tema prioritario. Esta impresión ha sido corroborada en una extensa tesis doctoral presentada dentro de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza. Cuanto más cerca está el médico de la atención al paciente terminal menos partidario es del suicidio asistido. Lo que preocupa a oncólogos y paliativistas es que se aprueba una ley nacional de cuidados paliativos que asegure el acceso a esa asistencia.

   Los médicos se oponen en mayor medida que la población general a despenalizar la eutanasia y los especialistas en cuidados paliativos y Oncología son los menos proclives. Miguel Ángel Cuervo, médico internista que trabaja en Cuidados Paliativos en Badajoz, ha presentado su tesis doctoral Actitudes y opiniones de los médicos ante la eutanasia y el suicidio asistido, de la que se extraen las anteriores conclusiones. A partir de discusiones en grupos focales, el facultativo ha realizado un exhaustivo trabajo académico explicado en 400 folios, que ha presentado dentro de la actividad investigadora de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza.

   La investigación cualitativa pone de manifiesto que “gran parte de los profesionales reconocen una deficiente preparación para afrontar los deseos anticipados de muerte de los enfermos en situación terminal”. Y, además, que aunque las razones que esgrimen los pacientes son “complejas y multifactoriales, los aspectos psicológicos, existenciales y sociales tienen más peso que aquéllos directamente relacionados con aspectos físicos, como el dolor”.

   Retos en la atención final
Los profesionales que trabajan con enfermos terminales conocen esta problemática, como se puso de manifiesto en el IX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), que se celebró el pasado mes de mayo en Badajoz (ver DM del 9-V-2012). Los expertos saben que en el tratamiento del enfermo terminal la dimensión afectiva cobra una importancia capital.

   Harvey Chochinov, psiquiatra canadiense, ha recorrido medio mundo explicando su herramienta para medir el impacto emocional e intervenir ante los retos “psicológicos, existenciales y espirituales” a los que se enfrentan los pacientes terminales. Chochinov estuvo en el Congreso de la Secpal presentando su trabajo ante un auditorio lleno.

   En el mismo encuentro, Josep Porta, del Instituto Catalán de Oncología del Hospital del Llobregat de Barcelona y uno de los mayores expertos en cuidados paliativos de España, abordó otro de los temas que se ponían en evidencia en la investigación de Cuervo: las dificultades del profesional sanitario para entender los deseos del paciente. Sobre esta cuestión, Porta señaló que “el reto futuro de los equipos de paliativos es comenzar a abordar la actuación programada de esta atención”. Porta advertía de la conveniencia de instar al enfermo oncológico en una primera fase de la enfermedad a dejar registrado los deseos, valores y creencias, que quería se respetasen durante la atención médica en su fase terminal. Pero este reto no es fácil, según advirtió el facultativo, porque una persona saludable no piensa en que se va a morir. Como muestra de este razonamiento se mencionan los registros de últimas voluntades, que los expertos en paliativos califican de fracaso porque son muy pocos los que hacen uso de esta posibilidad.

   Perspectiva internacional
Rogelio Altisent, vocal de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC), y Javier Rocafort, expresidente de la Secpal, han sido los directores de la tesis doctoral sobre la eutanasia. Altisent ha señalado el valor de la investigación para determinar que “los que entienden de cuidados paliativos no están preocupados de la legalización de la eutanasia, sino de la calidad asistencial que se ofrece al enfermo terminal, y cuanto más entiende el facultativo con más claridad manifiesta esa preocupación”.

   El trabajo ha buceado en la biografía internacional sobre la legalización de la eutanasia y los cuidados paliativos, concluyendo que en países como Holanda y Bélgica, donde esta práctica está despenalizada, existe una amplia documentación a favor de su legalidad.

   Esta semana Francois Hollande, presidente de Francia, ha señalado su intención de abordar la revisión de la ley de atención al final de la vida francesa, en unas declaraciones que han sido interpretadas por algunos medios como la intención de despenalizar la eutanasia. Sobre las declaraciones del presidente francés, Altisent señala que “Francia al igual que España cada poco tiempo renueva su debate sobre esta cuestión, aunque en el país vecino se ha llegado a aprobar una ley nacional de cuidados paliativos, y en España no”. Y es que si una regulación preocupa a los paliativistas, ésta no es la de despenalizar la eutanasia, sino la aprobación de una ley nacional que asegure el acceso a unos cuidados de calidad en toda España y la profesionalización de los médicos que atiendan en paliativos. “Si el Gobierno decide hacer una norma nacional sobre paliativos no tiene más que decírnoslo, porque la Organización Médica Colegial (OMC) y la Secpal tenemos ya un texto elaborado, así que se la daríamos medio hecha.” Altisent deja ahí la propuesta.

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   CONCEPTOS

   La tesis doctoral de Miguel Ángel Cuervo, médico internista, admite que existe una confusión entre sedación paliativa y eutanasia. La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) ha definido los dos conceptos. La sedación paliativa es la disminución deliberada del nivel de conciencia del enfermo mediante la administración de los fármacos apropiados con el objetivo de evitar un sufrimiento intenso causado por uno o más síntomas refractarios. Y la eutanasia se refiere a una conducta (acción u omisión) intencionalmente dirigida a terminar con la vida de una persona que tiene una enfermedad grave e irreversible, por razones compasivas y en un contexto médico.

Fuente: Diariomedico.com

Una docena de cosas que hay que saber sobre la muerte digna

Si hay algo que todos podemos tener claro en la vida es que nos vamos a morir.
Seguramente no podremos elegir cómo moriremos, ni cuándo va a ser, pero tarde o temprano, la parca vendrá a buscarnos.
Así es.
Como no podemos decidir cuándo vamos a tener un accidente o vamos a enfermar ni cómo va a ser esta enfermedad o las complicaciones que pueda tener, es importante reflexionar sobre algunos temas con suficiente antelación y que las personas allegadas tengan claro cómo actuar en situaciones que, de por sí, son complicadas para todo el mundo.
Pretendo, con este post, aportar un poco de luz en el complejo tema de la muerte digna, más que nada aclarando un par de conceptos, para que, llegado el momento, al menos, tengamos ciertas cosas superadas.

1. ¿Qué es morir dignamente?

Lo primero que he de decir es que es un concepto abstracto y que puede tener significados distintos para cada persona.
Se conoce como muerte digna a aquella en la que la persona dispone, con libertad y en plena posesión de sus facultades, cómo quiere que sean los momentos finales de su vida, cuando tenga una enfermedad o padecimiento terminal e irreversible, y pueda decidir morir pacíficamente y sin sufrimientos si esta es su voluntad.

2. ¿Qué son las voluntades anticipadas o testamento vital?

El documento de voluntades anticipadas (también conocido como testamento vital) es un documento en el que la persona indica sus deseos con respecto a las atenciones médicas que quiere o no recibir si padece una enfermedad terminal que le haya llevado a un estado que le impida expresarse por sí mismo.
Algunas comunidades autónomas, como Euskadi o Madrid, disponen de un registro de últimas voluntades. En caso de no tener este tipo de registros, se puede firmar ante notario o ante tres testigos, dos de los cuales no pueden ser familiares.

3. La importancia de las voluntades anticipadas o testamento vital

Más allá de consideraciones legales (que las hay), desde el punto de vista del paciente o de los familiares o allegados, disponer de un documento en el que la persona que se encuentra mermada en sus facultades para poder expresar sus decisiones ya haya dejado patente lo que quiere y lo que no quiere en sus horas finales, ha de ser de gran ayuda.
Del mismo modo que una persona decide cómo quiere vivir, también ha de decidir cómo quiere morir.

4. Muerte digna no es lo mismo que eutanasia

Etimológicamente eutanasia es “muerte buena”. Se dice que hay eutanasia cuando se acelera o provoca la muerte de una persona para evitarle sufrimientos.
La muerte digna u ortonasia no acelera ni provoca, sólo procura tratamientos paliativos que eviten sufrimiento (analgesia, opióides, sedación…) ante enfermedades incurables y terminales hasta que la muerte llegue.

5. ¿Qué es una enfermedad terminal?

Una enfermedad terminal es aquella en la que ya no es posible detener el curso de la misma. Cuando el tratamiento se hace paliativo y se concentra en la reducción del dolor.
Para entendernos: un cáncer no es terminal mientras hay terapias que pueden controlar el crecimiento o extensión de la tumoración.
Una enfermedad terminal es también aquella en la que el paciente necesita ayuda mecánica (respiradores, alimentación asistida, etc) para poder sobrevivir.

6. ¿Qué son los momentos finales de la vida?

Que una enfermedad sea terminal no significa que, desde ese momento, uno esté en los momentos finales de la vida. De hecho, hay pacientes con enfermedades en estado terminal cuyo estado se puede prolongar por meses o años con ayuda mecánica o terapéutica.
Los momentos finales de la vida, lo que se conoce como agonía, transcurren en poco tiempo. Pueden ser unos pocos días o unas pocas horas. Clínicamente hay cambios que hacen que se sepa cuándo este momento ha llegado.

7. La sedación terminal

Hay varios tipos de sedaciones y cada uno de ellos responde a las necesidades clínicas.
En el caso que nos ocupa, la sedación terminal es la que se aplica para lograr el alivio (inalcanzable con otras medidas) de un sufrimiento físico y/o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda e irreversible de la conciencia de un paciente cuya muerte se prevé próxima y con su consentimiento explícito, implícito o delegado. Por eso es tan tan importante el documento de voluntades anticipadas.

8. ¿La sedación acorta la vida?

La sedación terminal puede acortar la vida, pero ¿qué vida? ¿de qué estamos hablando?
Estamos hablando de una persona que está agonizando y que no tiene ni una esperanza clínica. No hay ni una sola posibilidad de que esta persona sobreviva y de lo que se trata es de que estos últimos momentos sean confortables y de que no haya sufrimiento.

9. El conflicto moral

El conflicto moral surge cuando, en la etapa final de la vida, se pretende salvaguardar ésta por encima de cualquier otra consideración: incluyendo el sufrimiento físico y psícológico.
¿Qué es mejor, vivir un día más entre dolores insoportables o vivir un día menos sin sufrimiento?
Yo lo tengo claro.
Es algo en lo que no solemos pensar y en lo que influyen cientos de cosas, desde la religiosidad a la cultura, pero conviene reflexionar serenamente y dejar nuestras conclusiones para que, en caso de ser necesarias, nuestros familiares o allegados y, en definitiva, el equipo médico sepan a qué atenerse.

10. El dolor y el sufrimiento

El sufrimiento es un dolor espiritual, así que vamos a hablar de dolor.
El dolor es algo subjetivo.
Si no, piensa en un futbolista a quien acaban de dar una patada en la espinilla y piensa en ti mismo cuando te ha pasado. O piensa lo que sentiste cuando te dieron una mala noticia en unas u otras circunstancias. No es lo mismo. Cada uno lo siente distinto y depende de mil factores.
El dolor físico se puede paliar con analgesia y se puede subir la dosis de la misma hasta dejar de existir.
El dolor psicológico también se puede tratar, pero implica mucho desgaste emocional para las personas que están cercanas y que, quizá, también necesitarán tratar su propio dolor.
Para todos (pacientes y familias) hay posibilidad de buscar apoyo en profesionales.

11. La complicidad con el equipo médico

Es un punto fundamental. Complicidad tanto por parte del paciente, como por parte de sus familiares. Es importantísimo que, desde el primer momento, fluya la comunicación entre el equipo médico y el paciente y su entorno. Si todos tenemos claro lo que hay, lo que hacer en cada caso, hay pasos que, aunque duros y necesarios, serán menos difíciles.

12. Los eufemismos

Para terminar, quiero mencionar los eufemismos múltiples con los que nos hemos dotado para no llamar a las cosas por su nombre y, de paso, evitarnos pensar en cosas desagradables: ¿etapa final de la vida? Vale, en todos los manuales la agonía recibe este nombre. Así es más aséptico. Pero nos vendría bien a todos aprender a convivir con lo inevitable, que es que la única certeza que tenemos en esta vida es que, tarde o temprano, nos tocará enfrentarnos con la muerte.

Si necesitáis más información o ayuda o apoyo o lo que sea, sabed que “muerte digna” es un dominio que está en poder de la conferencia episcopal (yo flipo), y que asociaciones como DMD están para brindaros soluciones en estos momentos difíciles.

Fuente: Una docena de…

Suiza reflexiona sobre el suicidio asistido

Más de un 60% de los ciudadanos suizos se muestra de acuerdo con la práctica del suicidio asistido en este país. Esta realidad social ha llevado a la clase política a mejorar el acceso a los cuidados paliativos a fin de aliviar el generalizado temor a la mala muerte.
 
En Suiza las dos principales asociaciones de asistencia al suicidio son Exit y Dignitas. Ambas han hecho posible el suicidio de 560 personas a lo largo de 2011. Esto equivale a uno de cada tres suicidios que tuvieron lugar el pasado año en Suiza.
 
Pero si bien el derecho a la muerte digna es apoyado de forma clara por una gran mayoría de suizos, quedan lagunas respecto a ciertos detalles prácticos que dividen a la opinión pública.
 
Un buen ejemplo de esto pudo verse el mes pasado en la votación que tuvo lugar en el Cantón del Vaud y que debía regular el derecho a ejercer el suicidio asistido en residencias de ancianos dependientes de subvenciones y ayudas públicas.
 
Los votantes aceptaron la propuesta gubernamental que obliga a las residencias de ancianos y hospitales a aceptar esa práctica solo cuando la persona sufre de una enfermedad incurable. Aparte de esto, la única condición que impone la ley suiza es que en dicha asistencia no medie interés egoísta alguno.
 
Pero el doctor especialista en cuidados paliativos Andreas Weber, que trata anualmente a unos 300 pacientes terminales, conoce los deseos y necesidades de las personas al borde de la muerte. Este médico estima que unos 20 pacientes suyos expresan un verdadero deseo de morir gracias al suicidio asistido, mientras que solo uno o dos pasan al acto.
 
Weber explicó cuáles son sus razones en un reciente congreso de la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir, realizado en Zúrich.
 

Temor al sufrimiento

“Los dos principales motivos que llevan a los pacientes a buscar el suicidio asistido es el temor al sufrimiento y no querer ser una carga para los familiares, o el verse obligados a ir a una residencia de ancianos. Para un grupo minoritario, se trata también de un simple deseo de no querer continuar así”, explicó el médico a los delegados.
 
“De hecho, se encuentran en un dilema: no quieren partir demasiado tarde, y verse obligados a sufrir; ni irse demasiado pronto y dejar pasar una buena parte de la vida. Pero cuando se enfrentan a estos dos temores, encuentro que los deseos de suicidio se desvanecen”, comenta el doctor Weber.
 
Lo que sus servicios de cuidados paliativos ofrecen al paciente es la promesa de un control adecuado del dolor hasta el final, o la opción de la sedación en caso de dificultades respiratorias. Estos servicios incluyen igualmente cuidados a domicilio las 24 horas del día para los pacientes agonizantes.
 
Simonetta Sommaruga, ministra de Justicia de la Confederación, hizo énfasis en el rol de los cuidados paliativos e hizo un alegato a favor de los cuidados paliativos en todo el país durante su alocución ante el congreso.
 
“El suicidio asistido es una posibilidad, pero los cuidados paliativos ofrecen otras elecciones a la gente que se enfrenta al fin de la vida. La decisión de recurrir al suicidio asistido debería ser tomada con pleno conocimiento de estas otras posibilidades”, afirmó Sommaruga.
 
Pero otra médica presente en el congreso dijo que ella y sus colegas carecían de los equipamientos adecuados para enfrentarse a las necesidades de pacientes terminales, y pidieron un entrenamiento exhaustivo en cuidados paliativos.
 

Suicidio asistido en expansión

El fiscal de Zúrich, Andreas Brunner, con amplia experiencia en juicios por casos de suicidio asistido, señaló la extensión del grupo de candidatos al suicidio asistido que vemos en los últimos años.
 
“Al comienzo, el argumento era que el suicidio asistido estaba pensado para los enfermos terminales, luego fue ampliado el supuesto a los muy enfermos enfrentados a un sufrimiento extremo”, analiza Brunner. “Pero más tarde la idea se expandió para abarcar a los ancianos que sufrían los achaques de la edad o una combinación de enfermedades, para finalmente llegar incluso hasta la gente sana”.
 
En opinión de Brunner, las organizaciones de asistencia al suicidio en Suiza dejan que desear en materia legal. De hecho, el fiscal pide mayor legislación en dicho campo dado que no existen regulaciones para la selección, formación o seguimiento de los asistentes al suicidio.
 
“A las organizaciones no se les exige que operen siguiendo criterios no lucrativos y no son debidamente controladas. Tampoco se les pide que mantengan archivos exhaustivos de sus casos”, afirma el fiscal quien precisa: “Al comentar esto no digo que las organizaciones de ayuda al suicidio no cumplan ya con algunos de estos requisitos. Lo que opino es que estas reglas deberían establecerse claramente en la ley”.
 
La ministra Sommaruga abordó la cuestión en su discurso. “El Gobierno ha estudiado todas las propuestas y llegado a la conclusión (en junio de 2011) que las leyes existentes eran suficientes para prevenir los abusos”.
 
La consejera Federal dijo que era evidente que cualquier condición impuesta acerca del suicidio asistido implicaría rápidamente enormes limitaciones al ejercicio del libre albedrío. “Y eso es algo que el Gobierno no quiere”, sentenció.
 

Universos separados

Al otro lado de la calle donde tiene lugar el congreso, en un aula alquilada a una escuela de idiomas, un pequeño grupo de militantes pro vida y anti eutanasia llevan a cabo su propia “contra conferencia”.
 
Alex Schadenberg, del Consejo para la Prevención de la Eutanasia (y participante del congreso) comentó a swissinfo.ch que veía problemas inherentes al suicidio asistido organizado.
 
“El problema con estas organizaciones es que están directa e intencionalmente implicadas en la muerte de otras personas. Proveen los medios y posiblemente también dan consejo. Por tanto, se ha perdido una cierta distancia en la protección de la gente”, argumentó.
 
Pero de vuelta al congreso, y al otro extremo del tema, nos encontramos con el doctor australiano Philip Nitschke, autor de “The Peaceful Pill” (La Píldora Pacífica). Este médico está a favor de lo que denomina la Opción DIY: “Quitemos de en medio los aspectos legales y médicos, y demos al paciente la información y la tecnología para terminar con su vida, si así lo desea”.
 
Clare O’Dea, swissinfo.ch
Traducción, Rodrigo Carrizo Couto
Fuente: http://www.swissinfo.ch/spa/cultura/Que_lugar_social_para_el_suicidio_asistido.html?cid=33044088